- Título original: 恋は雨上がりのように (Koi wa ameagari no you ni).
- Número de episodios: 12
- Música: Ryō Yoshimata.
- Estudio de animación: Wit Studio.
“No busco el perdón ni nada ridículo por el estilo. Pero, aun así, siempre quise que alguien me dijera eso, que me asegurará que todo está bien. Gracias.” Kondo
Aparece ante mis ojos un título que me atrapa, leo la sinopsis y parece que es el típico melodrama adolescente, donde la chica se enamora, es linda y tiene talento, quizás exista uno que otro conflicto; nada que el destino, los amigos o el universo no puedan solucionar, pero la animación es interesante y presiento que hay algo más.
Decido seguir mi intuición y me sorprendo: es una historia íntima, dramática y un tanto controvertida, es una adaptación del manga de Jun Mayuzuki (mangaka japonesa) del mismo nombre, un manga que vale la pena leer. El anime intenta ser fiel a la historia original, pero omite subtramas y momentos decisivos que pueden reforzar la historia que proponen, además de comprender mejor los comportamientos de ciertos personajes; sin embargo, no todo es malo, la narrativa visual es linda y tiene una banda sonora acertada.
La historia sigue la vida de Akira Tachibana, una chica de 17 años, quien renuncia al club de atletismo tras una lesión y empieza a trabajar a tiempo parcial en un restaurante familiar; su vida escolar es corriente, sí Akira es hermosa y popular, pero parece que no tiene ningún interés romántico excepto por Masami Kondo, su jefe, un hombre de 45 años, un poco despistado, pero amable.
Los días en el restaurante familiar se vuelven una prioridad para Akira, las tardes pueden ser alegres y agradables cuando el jefe está cerca; así que, la rehabilitación pasa a un segundo plano. Un día, Akira se arriesga y le confiesa a su jefe lo que siente; Kondo se siente incómodo e inseguro, es un hombre de mediana edad, divorciado y con un hijo, no sabe cómo manejar la situación, tal vez, sea una broma de mal gusto, pero aquella confesión tímida y sincera se convierte en un momento crucial para el destino de los protagonistas.

La guionista, Deko Akao (seudónimo de Hitomi Mieno) captura la esencia que intenta mostrar Jun Mayuzuki en la historia original, donde la sensibilidad, los deseos, preocupaciones y frustraciones de Akira y Kondo: son el hilo conductor de una historia cotidiana e íntima que muestra dos seres distintos, dos seres que intentan afrontar sus elecciones en soledad, pero que poco a poco empiezan a confiar. Entonces la música, la lluvia y el manejo del color se convierten en un recurso fundamental para resaltar y revelar las sensaciones de Akira y Kondo cuando no pueden expresar con palabras lo que sienten.
Por un lado, Akira parece segura y decidida, es una mujer que tiene agallas, no tiene miedo del qué dirán, es que sus sentimientos son suyos y nadie tiene derecho a cuestionarla o a recriminarle el afecto que siente hacia Kondo, Akira está dispuesta a elegir lo que siente por encima de su pasión; sin embargo, ella no ha podido aceptar la frustración y la impotencia que la han acompañado desde que renunció a correr, por eso, es más fácil para Akira alejarse de todo aquello que pueda conectarla a ese pasado que parece que tiene que borrar.
Por su parte, el jefe Kondo se siente viejo, es difícil ser un buen jefe, sus empleados lo consideran torpe y sumiso. Sin embargo, desconocen que el jefe Kondo es un hombre sensible y nostálgico. Kondo decidió asentarse en un trabajo bien pago, en un trabajo donde nadie lo pudiera juzgar, ya que su pasión por la escritura arrasó con todo a su paso. Además, es un hombre inseguro y un tanto negativo, le es difícil presumir o sentirse afortunado por lo que tiene, sobre todo tras la confesión de Akira.
Así, a medida que avanza la historia: el cruce de miradas, las palabras sueltas o los silencios que parecen decirlo todo, son aquello que mantienen al espectador atento, por lo tanto, la narrativa tiene un ritmo pausado; es una historia que tiene matices profundos que no pueden resolverse de manera inmediata, necesitan de conflicto, de contradicción, porque se teje en la inseguridad, en la confianza y en los cambios que Akira y Kondo viven y afrontan.

Sin embargo, la adaptación al anime se queda un tanto corta, porque la relación entre Akira y el jefe Kondo es más profunda y dinámica, además de la aparición de personajes secundarios que no son casuales. Lo interesante del anime es que explora la nostalgia de Kondo, la manera en que interpreta aquello que está viviendo con Akira y lo conecta a su pasado, donde el manejo del color en las escenas y la música refuerzan más la emotividad. La adaptación al anime nos presenta una historia donde dos personajes en apariencia dispares por la edad, por el género y por la experiencia parecen destinados a no encontrarse, pero se encuentran y su camino se transforma.
Akira una chica adolescente nos invita a descubrir la frustración, la impotencia, pero a la vez la confianza, la aceptación y el afecto, afecto que no es caprichoso ni hormonal, sino que es un afecto ingenuo que no puede criticarse o encasillarse por lo «supuesto correcto». Kondo un hombre de mediana edad nos muestra que un hombre también es un ser sensible, un ser vulnerable que puede equivocarse y cuya masculinidad no puede ser definida desde la fuerza y la hombría, sino que puede entenderse desde sus elecciones y sus sueños.

Después de la lluvia o After the rain es una adaptación al anime que puede tener esencia Iyashikei (癒し系), donde lo cotidiano, lo íntimo y sobre todo la lluvia nos atrapan en una historia que se aleja de lo convencional, una historia donde nos hace cuestionar sobre el afecto, sobre la ciencia de elegir y afrontar las consecuencias de ello, en definitiva, es un anime recomendado con una animación grandiosa.








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