Puedes hablar sin miedo. No dudes en buscar ayuda. Los días malos son días malos. Sí quieres ser tú mejor versión: ve ahora, qué esperas. Si nadie te quiere es porque los demás tienen un problema. Llora y sana, pero en soledad y en silencio. Todos en algún momento hemos experimentado ansiedad o depresión, por tanto, deja el drama. Decidí tomarme el ansiolítico, el antidepresivo para aliviar mi sufrimiento, no puedo seguir sintiéndome así, debo ser capaz de mantenerme en una sociedad que me exige vivir sin emociones.
Hablar de salud mental: no es hablar sólo de trastornos mentales, no es hablar de ese otro que se volvió “inestable mentalmente” por causa de una experiencia traumática, no es normalizar el malestar emocional a través de la invalidación emocional: eres libre de sentir tristeza, pero recuerda que hay un ser más desafortunado que tú.
Hablar de salud mental implica estar preparados para reconocer la complejidad de nuestra mente sintiente: los vínculos entre pensamiento-emoción a la par de los procesos fisicoquímicos en nuestro cerebro, además de la influencia de las creencias compartidas en sociedad, porque no podemos ser ajenos a las demandas sociales y culturales, esas demandas que, en ocasiones, generan malestares emocionales por creer no estar a la altura.
Sin embargo, nos hemos acostumbrado a referirnos quizás, sin vergüenza o tabú a los malestares emocionales, pero de un otro, de un otro que se humaniza y se comprende, pero donde nosotros no tenemos cabida, ya que reconocer la complejidad de nuestra naturaleza sintiente puede exponer nuestra vulnerabilidad, vulnerabilidad que podría considerarse como debilidad en una sociedad que nos exige ser independientes y fuertes.
Por tanto, cuando leo o escucho sobre casos de niños o adolescentes que han intentado atentar contra su vida; cuando leo o escucho sobre casos de adultos donde justifican el egoísmo y la codicia sin importar el daño, me pregunto ¿en qué momento hemos olvidado nuestra humanidad?; ¿en qué momento dejamos que los pactos silenciosos y las creencias compartidas que nos generan malestar se conviertan en la norma que nos diga cómo debemos sentirnos?
Parece que nos estamos acostumbrando a estas nuevas realidades, parece que hemos dejado a un lado la necesidad de reconocernos como seres vulnerables, imperfectos, contradictorios y cambiantes. Entender nuestra mente sintiente es entender que nuestras emociones, sentimientos van de la mano con nuestra lógica a la hora de interpretar y vivir nuestras experiencias. Sentir no es una cuestión aislada de nuestro ser.
Un niño o un adolescente a quien la vida le duele: no se puede culpar o invalidar su sufrimiento porque su mente sintiente está aprendiendo, comprendiendo e interpretando sus propios sentires; invalidar su sufrimiento es invalidar su manera de interpretar la realidad, por tanto, debemos entender su contexto, debemos entender que la importancia de ciertas situaciones, actitudes para un niño o un adolescente cambian respecto a las de un adulto. Al igual, que comprender las situaciones, experiencias a las que está expuesto un adulto en su día a día.
Entonces, hablar de salud mental es hablar con claridad sobre la complejidad de nuestra naturaleza sintiente según la etapa de la vida donde nos encontremos; hablar de salud mental es estar dispuestos a comprender que nuestro ser visceral, sintiente y emocional convive con nuestro ser racional; hablar de salud mental es reconocer nuestra vulnerabilidad; por tanto, no debemos sentirnos avergonzados o débiles al sentir.
Desde el Sentir el cine animado les invito a ser conscientes de nuestra naturaleza sintiente, a permitirnos a sentir y aceptar esos días que, en ocasiones, generan malestar o incomodidad en nuestro ser, porque recuerden nuestros sentires son dinámicos, vienen de visita de acuerdo con el momento y somos nosotros los responsables de reconocerlos, aceptarlos y comprenderlos.
Cada película que aquí encontrarás desde la animación japonesa: te permite explorar los sentires que no están ausentes sino vivos. Recuerda desde 1992 cada 10 de octubre se conmemora el día mundial de la salud mental. El lema de este año 2023: la salud mental es un derecho humano universal.






Deja un comentario