De pronto, sientes un vacío inexplicable en el estómago. Has imaginado la muerte de un ser querido, aquella escena aparece en tu cabeza no de imprevisto, tal vez: el libro que estás leyendo, la película que acabas de ver, escuchar una historia o vivir la muerte de alguien cercano te llevan a pensar en la muerte, en traerla al momento presente.
Si profundizas en tus creencias, si profundizas en lo que has aprendido sobre cómo entender la muerte quizás encuentres las respuestas en la religión o cómo tu familia y la sociedad te han enseñado a percibirla; te han enseñado a reconocerla, respetarla y quizás temerle, aunque las experiencias cercanas que viviste también te han permitido apreciarla desde tú propia vivencia.
Entonces, crees que, si llegará ese momento tan temido, sabes que lo podrás manejar porque eres consciente de que la muerte es un proceso natural e inevitable en el ciclo de la vida, además has aprendido que el funeral es un vínculo importante en una despedida que se piensa es para siempre.
Pero en realidad no sabes cómo vas a actuar porque estás suponiendo de acuerdo con lo que imaginas, las experiencias que vives con la gente querida dependiendo de tus sentires tienen distintas significaciones que son el puente de la historia que compartes con ellas.
Cuando debes afrontar la muerte de un ser querido: las creencias y la razón no solo entran en juego sino también tus sentires, porque cuando vives una experiencia dolorosa te sientes vulnerable, tus emociones se vuelven viscerales e intensas, es algo que no puedes ignorar porque las sensaciones que experimentas en ese momento son reales, son tuyas y son válidas, además son necesarias para procesar lo que estás viviendo.
Desde el budismo la persona en realidad no muere, sino que sigue en la continuidad de la vida: renace y su ser tiene otro curso. Así, Japón al tener una perspectiva budista y sintoísta realiza diferentes festividades entre los meses de julio y agosto (verano) para homenajear a los espíritus difuntos. Es el caso del festival del Obon, el cual dura tres días.
Además, el altar familiar que puedes observar en películas o dramas de corte asiático conocidos en Japón como Butsudan (仏壇): es una especie de altar donde colocan diversos elementos importantes para conectar con los antepasados, con los espíritus difuntos mediante fotografías, incienso y comida. Así, permite que la persona entienda de forma más orgánica y consciente el proceso de afrontar la pérdida de un ser querido.
Por lo tanto, algunos países orientales con perspectiva budista entienden que la muerte no es algo que los aleje de sus seres queridos sino al contrario, saben que van a estar conectados a ellos de otras formas, aunque cuando se trata de afrontarla desde el sentir la cuestión es más compleja porque la creencia puede ayudar a reducir el impacto de la experiencia dolorosa, pero eso depende de la aceptación y resiliencia de cada persona.
Ese vacío inexplicable en el estómago que sentiste al imaginarte la posible muerte de un ser querido te deja reflexionando, te deja con un sinsabor que esperas que no llegue a cumplirse sino dentro de muchos, muchos años. Sabes que la muerte es algo natural, pero cuando llega el momento de despedirte para siempre nadie te prepara.
Para entender un poco más sobre esos sentires que parecen ajenos, pero son parte inevitable de la vida: te invito a explorar las siguientes cinco películas desde el cine en animación japonesa, que te mostrarán que afrontar la muerte de un ser querido sin importar la edad, el género o la cultura es una cuestión donde los sentires son comunes a todos, esos sentires que no valen la pena esconder sino experimentar porque te hablan, te hablan para comprender que la muerte es un proceso natural, un proceso de aceptación y resiliencia ante la ausencia.
1. Una carta para Momo (2012)
Una película de Hiroyuki Okiura.

Momo pelea con su papá, le dice palabras hirientes, pero Momo no sabe que será la última vez que lo volverá a ver; se muda a una ciudad costera, pequeña y remota junto con su mamá. Es verano y está a punto de vivir la aventura de la despedida con tres seres un tanto peculiares.
En esta película podrás adentrarte a la celebración del Tōrō Nagashi, que hace parte del festival del Obon: consiste en llevar al río farolillos de papel para guiar a los espíritus difuntos de vuelta a su plano no terrenal. Conoce más sobre Una carta para Momo.
2. Okko y los fantasmas (2018)
Una adaptación fílmica de Kitarō Kōsaka.

Oriko Seki una niña conocida como Okko es la única sobreviviente del accidente automovilístico que sufre junto con su mamá y su papá. Ahora, Okko debe vivir con su abuela, se esfuerza cada día para ayudar en la posada, pero algo sorprendente sucede y deberá afrontar la realidad, esa realidad que le causa dolor.
Una película que te muestra que ante los giros inesperados se vale sentir, se vale aceptar el dolor que estás viviendo. Explora más sobre Okko y los fantasmas.
3. Ride Your Wave: Juntos en el mar (2019)
Una película de Masaaki Yuasa.

Hinako se muda a la ciudad costera donde vivió parte de su infancia; el surf es su pasión; conoce a Minato, un chico que aspira a ser bombero y al compartir tiempo juntos se enamoran. Pero en un día de invierno Minato muere. Hinako no puede reponerse. De pronto, puede volver a verlo y hace lo posible para que no desaparezca.
Una película que te invita a vivir junto con Hinako que afrontar la muerte de un ser amado es un proceso de aceptación, un proceso de avance y retroceso, un proceso de sentir que no estás solo, aunque el ser amado ya no esté presente. Conoce más sobre Ride Your Wave: Juntos en el mar.
4. ¡Adiós, Don Glees! (2022)
Una película de Atsuko Ishizuka.

Drop un chico de 15 años mantiene en secreto: la herida profunda que lo atormenta, pero está decidido a encontrar el tesoro. En su búsqueda conoce a Roma y Toto, así que tras una acusación falsa deciden probar su inocencia en el bosque.
Una aventura en apariencia sencilla les cambiará la vida; una gran hazaña están a punto de vivir. Una película que te invita a descubrir que la vida es un bello misterio que puede ser doloroso e incomprensible, pero cálido y emotivo. Explora más sobre ¡Adiós, Don Glees!
5. Hogar a la deriva (2022)
Una película de Hiroyasu Ishida.

Natsume es una niña que aún no ha podido asimilar la muerte del abuelo Yasuji, la mudanza y el comportamiento de su amigo Kosuke. Así que, todos los días visita el departamento vacío donde vivió sus días más felices, aunque pronto será demolido.
Un día en el techo del edificio abandonado tiene una fuerte discusión con Kosuke y de pronto están atrapados en el mar junto con sus amigos; no saben cómo encontrar el camino a casa. Una aventura dramática y de supervivencia que te muestra que el pasado está conectado a tu historia, pero no puede convertirse en tu presente. Conoce más sobre Hogar a la deriva.


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