“No está bien que te corte las alas y robe lo que es tuyo. Alza el vuelo. ¡Extiende tus alas y vuela muy lejos! como regalo de despedida, déjame ver tu verdadera belleza”.
Liz
De repente, algo cambia; es difícil explicar con palabras lo que sientes; te cuesta exteriorizar tus inquietudes porque crees que todo está en tu cabeza. Pero, últimamente te has dado cuenta de que no es así, una persona la cual aprecias ha empezado a comportarse diferente contigo, cuando intentas hablar con ella se aleja, sientes que coloca una especie de muro, y no sabes por qué; sus acciones te lastiman.
Intentas comprender la actitud de aquella persona, pero tienes miedo de encararla. Entonces, decides pasar por alto los detalles que te inquietan, aunque te lastimen. Piensas que el afecto que sientes hacia esa persona puede aliviar el malestar; crees que es cuestión de tiempo, además piensas que eres demasiado sensible o estás imaginándote cosas.
Mizore –una chica introvertida– y Nozomi –una chica extrovertida– son amigas y hacen parte de la banda sinfónica de la escuela; están ensayando la famosa pieza Liz y el pájaro azul y deben realizar un dueto, pero en el transcurso de los ensayos afloran emociones que habían ignorado; se distancian y temen encarar las creencias y los pensamientos que les generan inseguridad acerca de su amistad.

Los vínculos generados desde el afecto no los puedes manipular como deseas. A partir de la adolescencia, generar vínculos afectivos es indispensable para reconocerte, para comprender que eres parte de algo, para descubrir tu propia voz, pero en esa exploración, en ese aprendizaje: puedes pasar por alto que al igual que tú sientes, la otra persona también siente; además que el afecto no es cuestión de quien quiere más, quien depende más del otro o quien debe sacrificarse.
Así, Mizore permite que Nozomi decida por ella, para Mizore es natural que Nozomi sea su mundo, la dependencia que tiene por su amiga la hace olvidarse de ella misma, hasta el punto de contener su talento innato por la música o callar lo que siente. Por su parte, Nozomi siente celos de Mizore debido a su talento, además aparenta ser la chica despreocupada y divertida con sus compañeras de flauta, pero la envidia y la frustración afloran.
Hay veces, el afecto tiene diversas máscaras, máscaras que utilizas para ocultar emociones que pueden confundir, incomodar o herir a la otra persona. Te pones máscaras porque tienes miedo al rechazo, a que la imagen que tiene sobre ti cambie. Crees que el afecto debe estar limpio de cualquier emoción molesta; la otra persona no puede descubrir tus inseguridades, tus miedos o tus preocupaciones.
La pieza musical de Liz y el pájaro azul cuenta la historia de Liz, un ser solitario que vive en el bosque, conoce a una misteriosa chica y una amistad nace, pero Liz descubre el secreto que esconde y en las encrucijadas del afecto: elige liberarla. Así, la pieza musical se vincula al conflicto interno de Mizore y Nozomi tejido por expectativas y deseos que no pueden ser expresados por temor a herir o incomodar.

Mizore está dispuesta a renunciar a todo por Nozomi, desea que permanezca a su lado, desea que solo sean ellas dos. Sin embargo, Nozomi para mantener su imagen, se aleja de su amiga, no quiere que las emociones molestas la sigan visitando, no quiere seguir comparándose y esforzándose sin tener reconocimiento.
No obstante, el afecto no está libre de emociones molestas; no está libre de la incertidumbre o la inseguridad. El afecto aparece en los momentos inesperados, en las experiencias dolorosas o alegres, es decir, cuando te sientes afín con el otro desde tu ser vulnerable y sensible. El afecto desconoce de perfección, pero te exiges: generar puentes comunicativos perfectos.
Es normal que los conflictos, las inseguridades surjan cuando se piensa o se siente de manera diferente, tener afinidad con el otro no es sinónimo de sentir o creer lo mismo en todos los aspectos de la vida. Aún, cuando las emociones de Mizore y Nozomi no están conectadas con la pieza musical durante los ensayos del dueto, poco a poco deben encarar lo que no quieren: sus creencias y pensamientos sobre su amistad.

Pero es a través del lenguaje de la música, cuando Mizore es capaz de transmitir sus verdaderos sentimientos tocando con el oboe la despedida del pájaro azul; Nozomi se da cuenta que no puede seguir fingiendo. Así, Naoko Yamada te muestra en esta adaptación fílmica que los vínculos afectivos son vulnerables. Generar un puente comunicativo es reconocer que tú y la otra persona sienten, es comprender que la naturaleza del afecto es imperfecta, contradictoria e insegura.


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