Quizás, cuando ves una película en particular tienes emociones encontradas, sientes con más intensidad la historia, el recuerdo te visita, una persona viene a tu mente, afloran sensaciones tristes o agradables, te cuestionas sobre tu vida, tus decisiones; mejor dicho la experiencia sensorial que estás viviendo mientras ves esa película quizás no solo tiene la función de entretenerte.
Entonces, algo en esa película en particular movió las fibras sensibles de tu ser. La banda sonora, los paisajes y los personajes te sumergieron en una experiencia sensorial que te conecto con tus valores, tus creencias o tus recuerdos. Se podría decir que es un evento único porque te conmovió, te alivió en un momento en que quizás sin darte cuenta lo necesitabas.
Al igual que pasa en la literatura: la narrativa audiovisual en todas sus expresiones es una exploración de quienes somos, una exploración que sin importar el género lleva al límite a la naturaleza humana, tomando como referencia la historia o recurriendo a la imaginación.
Así en Japón, el Iyashikei (癒し系) que se traduce al español como ‘sanación’ es una palabra -la cual se utilizó en un inicio en el manga y el anime- para referirse a un tipo de contenido cuyo propósito es generar un efecto calmante o curativo al espectador. En el caso de las películas, el Iyashikei cuenta con características estilísticas y narrativas para crear una experiencia sensorial, en la cual el espectador se identifique con la historia para reconocer sus propias emociones con el fin de saberlas sobrellevar.
Los sucesos cotidianos, la naturaleza, la comida y las relaciones familiares son elementos importantes. Este tipo de películas te muestran eventos comunes, ordinarios y reales, los cuales pueden tener toques de fantasía; te muestran los conflictos internos de los personajes con el fin de que te conectes con ellos, pero es importante aclarar que la violencia o el drama en exceso aquí no lo vas a encontrar, en su lugar vas a ver el crecimiento de los personajes, sus luchas y tropiezos, pero sobre todo su manera de afrontarlo y vivirlo.
La esencia del Iyashikei en el cine de animación japonesa la puedes observar en distintas historias que son atemporales, que te emocionan una y otra vez, pero te alientan. Para entender un poco más sobre ello, te invito a explorar las siguientes películas que te van a adentrar de una manera ingeniosa y única a nuestra complejidad humana e imperfecta:
1. Recuerdos del ayer (1991)
Una adaptación fílmica de Isao Takahata.

Taeko es una mujer de 27 años independiente, soltera y quien tiene un trabajo. Sin embargo, últimamente durante sus vacaciones viaja al campo, le encanta. No está interesada en casarse, en tener una familia, pero las expectativas de sus padres y la presión social parece que dictan su voluntad.
Taeko tiene un conflicto interno: cree que es más importante cumplir con las expectativas de otros que escuchar su propia voz. De pronto, su ser de 10 años aparece en sus días de vacaciones, en la tranquila ciudad de Yamagata. Los recuerdos la llevan a retomar el coraje olvidado.
Así, Isao Takahata te adentra en los pensamientos de Taeko, en sus preocupaciones, en los recuerdos íntimos que se vinculan con el momento presente, en su esfuerzo por encontrar su propio camino. Encontrarás en Una visita del pasado el reencuentro entre Taeko niña y Taeko grande.
2. Los niños lobo (2012)
Una película de Mamoru Hosoda.

En una noche de luna llena, Hana descubre la verdadera naturaleza de quien ama: es un hombre lobo, pero no teme. Ambos deciden convertirse en una familia; nacen Yuki y Ame, dos pequeños quienes también comparten la naturaleza de papá.
De pronto, Hana se convierte en madre soltera, no sabe cómo criar a sus hijos, pero al darse cuenta de que ellos aún no pueden controlar su instinto decide vivir en el campo. Así, comienza la crianza de dos pequeños que viven el día a día junto a mamá donde las travesuras y tropiezos no pueden faltar.
Mamoru Hosoda te sumerge en una aventura íntima y fantástica donde la comprensión y el amor maternal son el alivio para curar cualquier herida. Encontrarás en Amar y soltar los matices de una historia donde el amor vulnerable y protector es contradictorio, intenso y en ocasiones, doloroso.
3. El jardín de las palabras (2013)
Una película de Makoto Shinkai.

Un jardín de estilo japonés es el refugio en los días de lluvia de Takao –un estudiante de 15 años– quien quiere ser zapatero y Yukino –una profesora de secundaria– quien no ha podido recuperarse de una experiencia difícil.
El camino de ambos se cruza: los días de lluvia y el silencio los consuelan. Takao está decidido a cumplir su sueño, pero Yukino aún duda de su propio camino. Con el tiempo empiezan a confiar en el otro; así, el camino espinoso y complicado tiene su propia belleza.
Makoto Shinkai te muestra una historia donde los protagonistas deben afrontar aquellos contratiempos que pueden hundirlos o motivarlos a seguir. Encontrarás en Nuestra vulnerabilidad: los sentires de Takao y Yukino, esos sentires ignorados que te muestran la complejidad de ser y sentir.
4. Ride Your Wave: Juntos en el mar (2019)
Una película de Masaaki Yuasa.

Hinako se muda a la ciudad costera donde vivió parte de su infancia; el surf es su pasión. Por causa de un accidente conoce a Minato, comparten tiempo juntos y se enamoran. Sin embargo, en un día de invierno ocurre una tragedia y Minato muere. Para Hinako ha sido difícil reponerse de la inesperada pérdida de Minato. De pronto, puede volver a verlo y hace lo posible para que no desaparezca.
Masaaki Yuasa te invita a vivir una aventura dramática y fantástica sobre el duelo. El mar, la música y los vínculos afectivos quizás sean los recursos para aceptar y soltar. Encontrarás en Aún, recuerdo tu sonrisa cómo Hinako al reconocer la intensidad de su experiencia dolorosa es capaz de ir soltando el fuerte apego hacia Minato.


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