Seres imperfectos y vulnerables

Pasan los días y seguimos sintiendo lo mismo. Demasiados pensamientos cruzan por la mente. No sabemos qué hacer, no sabemos cómo detenerlos porque los pensamientos que se cruzan por nuestra mente son hirientes, negativos y catastróficos. Si tan solo no sintiéramos lo que sentimos, si tan solo la vida no nos doliera tanto quizás, sería más fácil sonreír.

Sin embargo, los pensamientos se salen de control, ya no podemos ignorar el sufrimiento porque nos sacude de pies a cabeza de manera intensa y aunque nos puedan criticar o reprochar: es nuestra experiencia, nuestro dolor y ninguna crítica o reproche lo van a aliviar al contrario quizás nos hagan sentirnos víctimas sin motivo o débiles, pero ¿será así?

Hay veces, el dolor que sentimos nos molesta; el posible reproche o rechazo nos hace reevaluar ese sentir, pero la carga que soportamos en silencio, esa carga en apariencia inofensiva llegará a su límite. Claudio Naranjo (fue un conocido psiquiatra y filósofo chileno) quien planteó que el dolor lo ignoramos porque nos cuesta aceptarnos y comprendernos a nosotros mismos, debido a las creencias heredadas y aprendidas que no están conectadas con nuestra naturaleza humana.

Un día de octubre, Makoto Kobayashi –un estudiante de secundaria– atenta contra su vida, el dolor que siente lo sobrepasa. Se debate entre la vida y la muerte. De pronto, un alma debe reemplazarlo como parte de una pasantía con el fin de descubrir el “gran pecado” que cometió y así volver al ciclo de reencarnaciones.

El alma vive el presente en el cuerpo de Makoto. Ahora, todo parece en calma y la relación con su familia es amable, pero Purapura –su guía– le cuenta sucesos del pasado de Makoto y el alma comienza a experimentar las emociones conflictivas y viscerales que siente este hacia su familia, pero también explora por sí misma la atracción que siente por su compañera Hiroka, el miedo a la soledad hasta que conoce a su compañero Saotome y la ira por la sinceridad de su compañera Shoko.  

©2010 Sunrise Inc.

Hay veces, las emociones, los pensamientos hirientes y negativos pueden ser de tal intensidad que es imposible gestionarlos, por lo tanto, pueden llevarnos a tomar elecciones radicales para silenciar aquello que nos agota mental y físicamente, además no es fácil confiar en quién juzga, no escucha e invalida.

Boris Cyrulnik (psiquiatra y neurólogo francés) ha investigado y tejido a lo largo de su carrera el discurso sobre la resiliencia: la define como la capacidad de vivir después de un suceso traumático, de un suceso que supera nuestros límites a nivel mental, emocional, donde nos sentimos indefensos. Además, en cada etapa de la vida nuestra manera de interpretar y ver el mundo tiene diversos matices e intensidades, estamos aprendiendo a identificar y reconocer nuestra naturaleza sintiente.   

Aunque, la resiliencia la entendemos como una capacidad adaptativa; Boris Cyrulnik nos invita a comprender que la resiliencia es un tejido orgánico y complejo que depende de la experiencia y el sentir de cada persona, además que no es solo individual sino colectiva, es decir, la resiliencia nace cuando la persona se siente segura consigo misma y con su entorno; seguridad la cual se adquiere desde la infancia.              

©2010 Sunrise Inc.

El alma descubre que la vida de Makoto se vincula a experiencias dolorosas porque no pudo confiar en su entorno, no pudo hablar con sinceridad acerca de su sufrimiento, no pudo verbalizarlo por las creencias heredadas y aprendidas: los niños y los adolescentes no sienten como los adultos, su dolor no es válido, es una simple rabieta. Sin embargo, cuántas de esas supuestas rabietas no han terminado en desenlaces trágicos.

No obstante, no se puede juzgar al entorno a la ligera, no se puede culpar sin entenderlo primero. Por ejemplo, la mamá de Makoto tiene un malestar emocional que se agudiza con la muerte de su madre, su esposo no le presta atención, hasta que Makoto se intenta suicidar con los medicamentos que su mamá toma para tratar el malestar.

Por otro lado, el papá trabaja horas extras; el hermano mayor se preocupa por ser el mejor de la clase; los maestros no pueden estar pendientes de un solo estudiante. Es decir, el entorno tiene sus propias dificultades porque tienen que cumplir con las expectativas que la sociedad impone: la mamá no puede sufrir porque es un ejemplo para el hijo, el papá no puede tomarse un descanso; el hermano mayor no puede distraerse para triunfar; el maestro debe exigir y educar para cumplir su rol.

Entonces, Makoto no pudo hablar abiertamente de su dolor porque no sabía cómo, no lo guiaron en asimilar y reconocer sus emociones, en encararlas y vivirlas, aunque duelan; sin embargo, los adultos también cargan con dichas carencias. Pero, cuando el alma lo reemplaza, un cambio brusco ocurre: el intento de suicidio de Makoto hace que su familia comprenda que la vida de un ser amado es valiosa, por ello, deciden generar puentes comunicativos a través del diálogo para cambiar.

Sí cada uno carga con un error, con un mal comportamiento, tienen tropiezos, pero deciden cambiar. Quizás, comprendieron que para que Makoto vuelva a abrazar la vida deben generar un entorno seguro, amable como propone Boris Cyrulnik, comprendieron que cada uno interpreta y siente sus propias vivencias y ello no puede negarse.

©2010 Sunrise Inc.

Makoto comienza a ser resiliente, es decir, el alma descubre que cada ser tiene colores y esos colores no deben ocultarse, por lo tanto, es capaz de encarar de a poco las experiencias del día a día junto con su amigo Saotome, sucede igual con Shouko. El alma que ha venido a descubrir su “gran pecado” se da cuenta que es el alma del mismo Makoto; le han dado una segunda oportunidad para comprender que la vida en ocasiones, es dolorosa, cruel, injusta, pero también es cálida, alegre y agradable.

Keiichi Hara y Miho Maruo nos muestran en esta adaptación fílmica que hay veces, el dolor nos ciega al punto de cometer elecciones trágicas. Es normal, sentirnos tristes, angustiados, frustrados o con miedo: es normal porque la vida es un camino sin un manual de instrucciones. En ocasiones, nos vamos a equivocar, a frustrar. Hay veces, vamos a ser egoístas, conflictivos y rebeldes: somos humanos. Abracemos nuestro sufrimiento sin sentirnos culpables.            




Respuestas

  1. Hola, la vi hace varios años ya y recuerdo que el plot twist era justamente que el alma que estaba experimentando la vida y debía descubrir el pecado era la del mismo Makoto. Muy buen análisis, como siempre. Saludos 🙂

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    1. Hola, Coremi. Sí, la trama te va mostrando pistas de a poco, es interesante como Makoto descubre su propio pecado y a la vez su propia vulnerabilidad. Gracias, por tu comentario 🤗.

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