Atesoramos las promesas y los momentos compartidos que hacen sentir ligero nuestro corazón, parece que ahí los cambios no tienen cabida: nuestra memoria los conserva como una fotografía nítida que nos motiva y conmueve. Sin embargo, aquello que atesoramos no permanece escondido del paso del tiempo.
Los sentires que surgen de las promesas y de los momentos compartidos que atesoramos se transforman; hay veces, nos resulta difícil deshacernos de la fotografía nítida que conservamos sobre aquello que nos conmovió, pero nuestras expectativas conviven con nosotros, son de nosotros; por tanto, cuando debemos encarar los sentires que han cambiado en el otro: lo rechazamos porque preferimos ese sentir que afloraba en nuestro recuerdo.
Aoi decide aprender a tocar el bajo; desde niña se sintió atraída por la música, le fascinaba acompañar a su hermana mayor Akane para ver practicar la banda que lideraba Shinno, novio de Akane, pero cuando regresa 13 años después, Aoi se sorprende del ser frío e hiriente en el que se ha convertido, parece que la estrella del globo ocular desapareció; ahora, a punto de participar en el festival de música la hace dudar de su pasión por el bajo, la hace dudar de aquellos tiempos donde el amable Shinno la elogiaba.

Cuántas veces nos dejamos llevar por nuestras creencias, por nuestros sesgos para interpretar y comprender el comportamiento de una persona; cuántas veces creemos tener la razón sobre qué es lo mejor para una persona; hay veces, por dejarnos llevar por el sin sabor de nuestras experiencias dolorosas, pensamos que al tener vínculos afectivos o generar puentes comunicativos con el otro tenemos el derecho a juzgar las decisiones que toma para tejer su camino.
Shinnosuke –conocido como Shinno– es frío e hiriente con Aoi por causa de su propia frustración. Él decidió cumplir su sueño de volverse músico en Tokio, dejando atrás el amor por Akane, pero al sentir que no cumplió su promesa y al volver a su ciudad natal: la culpa y el remordimiento por ignorar lo que realmente anhelaba lo lastiman al punto de desquitarse con los demás.
Por su parte, tras el fallecimiento de sus padres: Akane decide hacerse cargo de su pequeña hermana Aoi, está dispuesta a proteger a su única familia; no tiene arrepentimientos en su elección, aunque Aoi piense lo contrario, aunque Shinnosuke no haya cumplido su promesa; no obstante, los sentires profundos y confusos los afrontan tras la llegada de Shinno adolescente: una especie de espíritu atrapado en el tiempo.

Cada uno somos una historia viviente, una historia irrepetible, la cual se teje por elecciones dependiendo de la experiencia, del sentir y de la voluntad, aunque podamos vivir experiencias similares cada uno las afronta y vive con distinta intensidad.
Decidir depende de nuestra voluntad, de la motivación y el coraje para encarar las posibles consecuencias de lo elegido. Quizás, podamos elegir por impulso o egoísmo, pero lo cierto es que las decisiones, aunque, puedan ser influenciadas o no dependen de nosotros. Sin embargo, en ocasiones, ignoramos nuestro sentir, nuestras verdaderas necesidades y decidimos optar por posibilidades que creemos van a ser lo mejor, pero terminan siendo contraproducentes, como sucede con Shinnosuke.
Entonces, una decisión no solo implica: arriesgar, caer y levantarse, sino también implica comprender aquello que está vinculado a esa decisión porque va a incidir en los puentes comunicativos y sentires de los demás, por ello, la comunicación es clave, nadie puede adivinar lo que sentimos, al igual que nosotros no podemos adivinar lo que siente el otro; nos lo revela Aoi al creer que su hermana se ha visto obligada a cuidarla, por tanto, se siente culpable, pero descubre que está equivocada, por su parte, Akane se da cuenta que al no exteriorizar sus sentimientos puede generar malentendidos.

Decidir al igual que pasa con Gin, Hana y Miyuki es un proceso que no tiene la respuesta correcta, es decir, el eureka de nuestra vida; es a través de la experiencia que lo entendemos. Así, Tatsuyuki Nagai y Mari Okada nos muestran que las decisiones son puentes, puentes tejidos a través de expectativas, anhelos y promesas que nos permiten explorar caminos los cuales dependen de nuestra voluntad y determinación, pero que están conectadas a nuestro sentir. Además, estamos vinculados a lazos afectivos profundos que no están a la deriva, que no pueden cambiarse u olvidarse, lazos afectivos que nos motivan a elegir y a vivir.


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