Todavía, recuerdas: los momentos compartidos, los momentos que estremecían tú corazón, donde las preocupaciones no tenían cabida; aquellos momentos que creíste que durarían toda la vida, pero sin notarlo comenzaste a olvidarlos, a ocupar tu mente con otras necesidades, pero ahora sientes que debes volver a ellos, que aquellos momentos quizás, tengan la respuesta.
Has explorado caminos, has acumulado experiencias para sentirte real, para sentirte capaz. Por tanto, en ocasiones te sacrificaste, te esforzaste de más llegando incluso a reprimir tus sentires, pero no te importaba con el fin de llegar a la meta, a esa meta que te fijaste para sentirte válido ante los demás, para sentir que estabas realizando aquello que debías cumplir para percibir la vida.
Xiao Ming vive en la frenética ciudad de Pekín, lejos de su familia, lejos de su ciudad natal. Parece que está cumpliendo con el deber ser; sin embargo, siente que algo le falta, siente que ha perdido el sabor del hogar. Entonces, recuerda su infancia: los deliciosos fideos San Xian que comía junto a la abuela, esos momentos que parecen durar para siempre, pero sin avisar desaparecen.

Ahora, Xiao Ming está solo y el recuerdo se convierte en añoranza, en volver a saborear los momentos donde la vida era más ligera, más cálida entonces, nos revela que esos momentos son valiosos tesoros que dan sentido a la vida, aunque hay veces, los perdamos de vista. Así, Haorin Li nos muestra que los momentos atesorados se convierten en un hermoso arcoíris en los días grises.
Por otra parte, tras el fallecimiento de sus padres Yi lin se hace cargo de su hermana menor Lu Lu; quiere darle todo, quiere conquistar la cima del modelaje, pero quizás la edad juegue en su contra. Entonces, los recuerdos de su infancia donde se vestía de su color preferido y se divertía con Lu Lu como bellas princesas: se convierten en motivos para elegir su camino, pero lo comprende hasta que su carrera se detiene de manera repentina.

Aquí, Joshua Yi nos invita a atrevernos a seguir nuestra intuición, aunque parezca que vayamos en contracorriente; en ocasiones, debemos mirar hacia el pasado para reafirmar nuestra motivación, para entender que nuestras elecciones son nuestras y no dependen de nadie más.
Es curiosa nuestra naturaleza sintiente, es curiosa porque es cambiante y contradictoria a la vez. Nos cuesta: escuchar nuestra voz interior, sentirnos y comprender cuándo replantear el camino sin sentir culpa, sin sentir que hemos fallado; parece lógico que si somos seres pensantes nuestros sentires van a generarse desde la razón, pero no es así, nuestros sentires afloran de una manera visceral con diferentes intensidades, además, la experiencia y el pasado juegan un rol importante a la hora de tejer nuestro camino.
En el viejo distrito de Shikumen: tres amigos parecen inseparables, pero una decisión separa el camino de Li Mo y Xiao Yu. Ahora, el remordimiento pesa, pero al encontrar Li Mo un viejo casete la esperanza de rencontrarse con Xiao Yu vuelve, además del coraje para confesar sus sentimientos. Cuántas veces por orgullo decidimos callar lo que sentimos; cuántas veces nos dejamos dominar por la emoción sin importar los sentires del otro.

Takeuchi Yoshitaka nos revela que hay veces, nos complicamos tanto que la vida puede ser una elección simple: volver al recuerdo es volver a retomar el coraje que necesitamos para encarar nuestro camino; pasa con Taeko a quien su ser de 10 años la visita para reencontrarse con su verdadero sentir.
Entonces, volver al pasado, sentirlo se puede convertir o no en una carga. El budismo nos invita a reconocer nuestro pasado, a no vivir en él sino a reconocer que somos la continuación de nuestras elecciones, de nuestros actos, de nuestras acciones, esto se conoce como: karma, es decir, todo aquello que tiene un efecto en nuestro camino desde nuestro actuar, sentir y pensar.
Así, Xiao Ming, Yi lin y Li Mo nos revelan que, al recordar, que al volver a los momentos cálidos y genuinos podemos encontrar la chispa que habíamos olvidado, la chispa que nos motiva, nos guía. Somos una historia viva, una historia que se alimenta de experiencias y aprendizajes, quizás siempre hay un nuevo día, pero somos los mismos con sentires renovados.


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