Explorar la animación japonesa desde el sentir ha sido un camino de búsqueda, de reencuentro y posibilidad. Hay veces, tomamos el cine animado a la ligera, creemos que es sólo para divertir, para pasar el rato, pero en realidad en más de una ocasión una película de Miyazaki, de Takahata o de Katabuchi nos han enganchado a personajes íntimos con los cuales nos identificamos: los cuales de alguna manera son el reflejo de nuestra vulnerabilidad humana.
Hablar de cine es hablar de un arte que traspasa las fronteras, sobre todo porque genera puentes comunicativos que nos hacen sentir que no estamos solos. Por tanto, la animación japonesa ha sido un puente que me ha llevado a comprender una cultura, a explorar su sentir a través de historias íntimas que me hacen sentir empatía y me hacen cuestionar cómo transmitirla a través de las palabras. La verdad, considero que el cine es un recurso para aprender, para reconocer nuestra complejidad humana; quizás, su magia al igual que en los libros reside en generar nuestra propia interpretación y reflexión.
Hoy Sentir el cine animado cumple un año, un año de descubrir y comprender los sentires de personajes pintorescos, de entender que nuestra naturaleza humana es una naturaleza contradictoria, cambiante y más humana.
Cada película, cada reflexión es un puente para llegar a ustedes, para llegar a sus sentires más profundos. Hoy desde el Sentir el cine animado: ¡Gracias! por leer, por comentar, por meditar a través de las palabras que aquí se tejen; gracias por ser visitantes pasajeros o residentes permanentes. Gracias por creer y seguir creyendo en las posibilidades de sentir y observar el cine animado desde una perspectiva más íntima, más real.
Quiero compartir de nuevo con ustedes, la intención de este espacio, la intención de observar y comprender nuestros sentires desde historias emotivas, divertidas y audaces desde la animación japonesa: el cine animado una manera de sentir. Gracias por ser parte del sentir animado: un puente, un camino, un sentir.


Replica a Custo Cancelar la respuesta