Aún, creemos que un héroe es un ser invencible y poderoso; un héroe quien no tiene derrotas y se distingue como tal cuando vence al enemigo. Compartimos la idea desde una perspectiva social-cultural que los héroes deben cumplir ciertas características para reconocerlos a simple vista.
Conocemos sobre los héroes a través de la literatura y el cine: son personajes de historia o personajes ficticios cuyas hazañas nos sorprenden, nos sorprenden porque hay veces, son seres del común, seres que por su coraje alteran el curso de la historia para espantar la crueldad.
Entonces, un acto heroico nace para socorrer o para detener una posible tragedia, por tanto, un acto heroico lo entendemos como un acto social, un acto social que desconoce de raza, género o frontera; así, el posible héroe no puede ser un niño, un anciano o incluso nosotros porque consideramos que el deber de un héroe es arriesgar su propia vida sin importar las consecuencias, el deber de un héroe es quizás, sacrificarse por el bien común.
Sin embargo, quién define las características qué debe o no tener un héroe para ser aplaudido y recordado. Las respuestas quizás están en la cultura y en la historia. Por ejemplo, la literatura y el cine nos muestran infinidad de seres poderosos y valientes que lucharon sin temer a perder la vida: personajes de la historia que sólo fueron vencederos en diferentes contextos, pero también nos revelan personajes que a través de la perseverancia y la confianza en ellos mismos lograron convertirse en héroes.
Así, Kanini y Kanino son seres diminutos, acuáticos y terrestres: dos niños que quieren ser como papá; de pronto, una fuerte tormenta se lo lleva. La angustia aflora en los dos niños, ahora se encuentran solos, pero no pueden dejar a papá a la deriva, deciden buscarlo y cuando lo encuentran se deben enfrentar con un ser que les dobla en tamaño y rapidez.

Aquí, Hiromasa Yonebayashi nos revela que un acto heroico no sólo es un acto social, un acto que involucra el bienestar común sino es un acto que nace del atrevimiento por salvar aquello que es amado desde el coraje y la confianza: un acto heroico quizás sea un acto de amor.
Por otro lado, Shun es un niño alérgico al huevo; han sido innumerables las veces que la ambulancia ha venido a socorrerlo. Un día, Shun está saboreando un helado; de repente, no puede respirar, todo se vuelve borroso, no quiere rendirse, no se quiere morir. La ayuda llega a tiempo y Shun le dice a mamá que quiere mejorar.

Yoshiyuki Momose nos invita a entender que un héroe es aquel que tiene las agallas de hacer frente al enemigo, aunque ese enemigo pareciera que nunca se fuera a rendir. Nos revela que un héroe es aquel que está decidido a vivir, aunque todo parece en contra. Aquí, nos invita a comprender que héroe no sólo es quien socorre a otro, sino que héroe también es aquel quien se ayuda a sí mismo, quien no se rinde ante su propia adversidad.
Por otra parte, hay un ser quien es invisible, nadie nota su presencia. Es arrastrado por el aire, tras perder el peso que lo mantenía en tierra firme. Algo, llama su atención: un bebé está a punto de sufrir una tragedia. Es invisible, pero no hay tiempo para lamentos es hora de salvar a un ser inofensivo.

Akihiko Yamashita nos invita a reconocernos a través de la valentía y la aceptación: héroe es aquel que elige intentar, aunque falle y su acto heroico es atreverse, es atreverse a desafiar aquello que lo etiqueta, pero no lo define.
Así, ante la adversidad, ante los cambios bruscos: nacen héroes, héroes de carne y hueso con vulnerabilidades y frustraciones; héroes que no poseen superpoderes o han salvado a miles en momentos decisivos, sino que son héroes por tener el coraje de atreverse, por ser determinados en las elecciones que toman y por decidir actuar, aún con miedo. Los actos heroicos son aquellos que elegimos vivir cuando estamos dispuestos a no rendirnos ante la adversidad, a seguir porque confiamos en nosotros mismos.


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