Nos atrevemos sin pensar en las consecuencias, nos atrevemos para vivir un momento único entonces la preocupación no tiene cabida; no estamos dispuestos a limitar las sensaciones de euforia y de admiración, en su lugar, queremos prolongarlas, ya que no aparecen todos lo días; son inesperadas y espontáneas, por tanto, intentamos capturarlas y vivirlas intensamente porque quizás, no se repitan.
Sin embargo, atrevernos a vivir un momento único implica dejarnos seducir por la emoción, dejarnos llevar por las sensaciones agradables que sentimos, por ende, nuestro juicio se apaga para no estropearlo; hay veces, creemos que tenemos el control de nuestro comportamiento visceral y emocional, pero la realidad es que, en ocasiones, nuestras emociones nos superan y acaban dirigiendo la experiencia. Así, Mary miente porque quiere zafarse de la actitud amenazante de Madam Mumblechook; el efecto de la flor misteriosa la ha metido en una encrucijada y para zafarse ha culpado a un inocente, aunque minutos atrás se imaginaba siendo una bruja.

Cuando nos atrevemos a vivir un momento único creemos que no hay lugar para las consecuencias, aunque, nuestro acto arriesgado pueda ser excusado por un sentir intenso o por nuestro ser visceral e imprudente. Pero, atrevernos implica estar dispuestos a ser conscientes de nuestra propia vulnerabilidad y sensibilidad; atrevernos es traspasar los límites de nuestras inseguridades y miedos, por tanto, la angustia no desaparece, sino que está alerta ante cualquier amenaza que se pueda presentar.
Entonces, la mentira se convierte en un recurso de escape: cuando el momento sorpresivo y único ya no lo es; cuando nos vemos en riesgo por causa de nuestras elecciones impulsivas y cuando la expectativa se transforma en una cruda realidad. Cuántas veces no recurrimos a la mentira para zafarnos de las consecuencias problemáticas de nuestras decisiones o cuántas veces la mentira no se ha convertido en nuestro salvador de paso. Hay veces, creemos que la única manera de afrontar nuestras elecciones impulsivas es engañándonos a nosotros mismos y a los demás.
Mary recurre a la mentira para no estropear su desenlace imaginado, su expectativa inocente, pero resulta que la mentira no se puede sostener por si sola, para que una mentira sea creíble debe haber un complejo entramado de acontecimientos, pensamientos y creencias que la soporten, por tanto, la mentira de Mary se descubre y debe salvar a Peter de un desenlace trágico. Entonces, la mentira, de algún modo se vincula con la culpa: ese malestar emocional, esa incomodidad que surge cuando sentimos que actuamos mal.

No obstante, puede suceder que la mentira se vuelva un recurso para conseguir lo que se quiere entonces, no existe ningún tipo de culpa en cambio, la desesperación por obtener a como de lugar algo que se busca se vincula el egoísmo con la mentira; por ejemplo, Madam Mumblechook sabe que Mary no tiene sangre de bruja, pero miente para llegar a la flor misteriosa, miente para poder crear un ser único en la magia de la transformación.

La mentira es un recurso con beneficios, beneficios que dependiendo de su complejo entramado pueden ser a largo o corto plazo; mentir es un recurso que se utiliza o bien, cuando estamos desesperados o bien, cuando estamos en aprietos. Hay veces, creemos que las mentiras son inofensivas, pero las mentiras pueden generar inseguridad, desconfianza y rupturas en los lazos afectivos. Dejarnos llevar por las sensaciones agradables de un momento único pueden nublar nuestro juicio, pueden ocasionar malentendidos o conflictos.
Es importante, comprender que en la medida en que seamos conscientes de nuestros actos somos conscientes de los puentes comunicativos a los cuales estamos vinculados: atreverse es una cuestión personal, aunque, en menor o mayor medida nuestros actos tienen efecto en las personas cercanas a nosotros. Por ejemplo, Chihiro se enfrenta al miedo y se atreve a salvar a sus padres, fue una elección personal que tiene un efecto en el otro, sino se hubiera atrevido no volvería al mundo humano.
Hiromasa Yonebayashi y Riko Sakaguchi nos revelan en esta adaptación fílmica que atrevernos a vivir implica ser conscientes de nuestra naturaleza cambiante y caprichosa, quizás una mentira blanca parezca inofensiva, pero puede ocasionar tormentas impensables.


Replica a Noctua Nival Cancelar la respuesta