Creer o no creer: tú eliges

¿Cómo será tú destino, cómo será el mío? Tantas son las historias que hemos escuchado que el destino parece inevitable, es como una fuerza invisible que nos empuja a vivir a través de supuestas casualidades, a través de caminos que parecen impensados, pero en realidad no lo son, porque el destino hace las jugadas en el tiempo y en el espacio; no importa cuánto tardemos en encontrar nuestro camino definido, pactado por esa fuerza invisible porque lo hallaremos sin importar los percances.

Hablar sobre el destino es hablarlo desde creencias atemporales, creencias que están concertadas a partir de la intuición y la experiencia humana, aquí la ciencia no tiene cabida, pero sí lo tiene la mística. Hablar sobre el destino es adentrarnos en leyendas, en discursos y en significados que pueden variar de acuerdo con la cultura porque hablar sobre el destino es hablarlo desde el sentimiento, la expectativa y la creencia. Además, parece que al hablar sobre él es hablar también de la idea romántica de encontrar el alma gemela.

Por ejemplo, Platón (filósofo griego) en su libro “el banquete” narra el mito sobre los andróginos: seres mitad hombre y mitad mujer quienes al librar una batalla contra los dioses; Zeus los divide para debilitarlos entonces, olvidan que alguna vez tuvieron otra mitad, pero sienten un vacío y ese vacío sólo se puede quitar al encontrar la otra mitad que les falta. Por ende, el destino parece descubrirse desde la compañía más no desde la soledad.

Sí observamos desde tiempos memorables, se habló sobre el destino como un camino definido que dependía o bien de las moiras (griegos) o parcas (romanos) quienes son las tejedoras del destino; nadie se salvaba de ellas, nadie se salvaba de vivir en la desgracia o la fortuna.

Ahora, se entiende al destino más desde la perspectiva romántica que desde la perspectiva de la casualidad, quizás en nosotros habita la necesidad de encontrar esa otra mitad como en el mito de Platón. En la cultura japonesa existe la leyenda popular del hilo rojo del destino: un hilo que nace en nuestro dedo meñique (ya que la arteria cubital o ulnar lo conecta directo al corazón) y está atado a otro ser; es difícil de romper sin importar las leyes del tiempo y el espacio; un hilo que tarde o temprano nos lleva a un encuentro cara a cara con ese ser en apariencia desconocido.

No obstante, el hilo rojo del destino no sólo es exclusivo del romance; nos conecta también con aquello que tenemos destinado a conocer, vivir y sentir. Así, a través del musubi (significa atar hilos, conectar gente) Mitsuha y Taki –dos adolescentes– intercambian de cuerpos, intercambian de vidas; parece una broma del azar más no del destino; sin embargo, cada elección, cada experiencia los lleva a comprenderse con el otro de una manera íntima y misteriosa.

©2016 CoMix Wave Films

Cuántas veces no hemos intentado descifrar nuestro destino, pero aquella fuerza invisible sabe cómo jugar para no ser atrapada, porque el destino no toca a la puerta, no se aparece y nos revela cómo cambia nuestra vida; el destino es una creencia que nace de nuestro deseo intenso por comprender, por un lado, nuestro paso efímero por la tierra y por el otro, comprender que nuestro camino quizás no sea un viaje en solitario.

Entonces, Mitsuha y Taki no son conscientes del hilo rojo del destino que los conecta: intercambian cuerpos, viven en la piel del otro, comprenden su vulnerabilidad y se apoyan para afrontar esos sentires incómodos que desgastan y hieren, parece que deciden vivir de lo evidente, pero no se cuestionan del por qué están viviendo la experiencia del intercambio; no se cuestionan hasta que aflora el amor, hasta que deben olvidar la existencia del otro para sobrevivir.  

©2016 CoMix Wave Films

Quizás, el destino es un misterio. Hay veces, nuestra naturaleza curiosa necesita indagar y entender: lo visible e invisible del universo para no sentir que estamos naufragando sin rumbo; no obstante, hablar sobre el destino es una evidencia de que nuestras creencias en ocasiones, van en contracorriente con la lógica, nuestras creencias en ocasiones, se convierten en la excusa perfecta para seguir alimentando el deseo o la esperanza.

Makoto Shinkai nos adentra en una creencia que ha perdurado en la cultura japonesa: el hilo rojo del destino, además nos muestra las inseguridades y anhelos de dos adolescentes, quienes se enfrentan a las exigencias de una sociedad para encontrar su camino a través de sus elecciones.    




Respuestas

  1. A través de este texto, observamos que cada persona busca su camino a aseguir aunque para lograrlo tenga que superar los obtáculos que se le presenten. Además en el intercambio de los dos adolescentes, vemos cómo los sentires permanecen en cada uno, éstos no se intercambian.

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  2. ¡Hola! Es una reflexión interesante tomando en cuenta que hoy en día no hay una idea dominante sobre que es el destino o como funciona. Esta película la tengo en pendientes cuando, tengo curiosidad por ver que idea de destino nos muestra. ¡Saludos!

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    1. Hola Noctua. Es una película que sin duda te hará reflexionar sobre aquello que parece evidente, pero no lo es: hay algo misterioso en las casualidades y Makoto Shinkai no lo revela. Gracias por tú comentario. 🤗

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