Nuestra vulnerabilidad

No somos capaces de hablar abiertamente de nuestro sufrimiento, de nuestro malestar emocional, preferimos callar porque nos parece más sencillo lidiar con nuestras tormentas mentales a solas que tener que compartirlas. Nos cuesta nombrar, interpretar y gestionar la incómoda visita: de la angustia, el miedo y la tristeza; no obstante, somos seres con sensibilidades y es válido sentirnos abrumados o atormentados.

Todavía nos parece un poco absurdo que nuestras emociones viscerales, nuestros sentires escondidos y nuestra naturaleza cambiante: sean los causantes de interpretar las vivencias que tenemos cada día. Además, cuando anhelamos nos guiamos por nuestra intuición, por nuestro sentir, pero en ocasiones, pensamos que no vale la pena atrevernos a vivir según nuestros sentires, quizás porque es una pérdida de tiempo y energía desgastarnos por un camino que no está protegido por el deber ser; por la lógica.

Hacemos lo posible por tejer nuestro camino sin equivocarnos tanto y quizás sin fracasar; intentamos seguir los acuerdos sociales, pero, a la vez, intentamos explorar la vida según nuestros anhelos. Pero, en esa necesidad de pertenecer y explorar: olvidamos los esfuerzos que hacemos cada día para vivir y sentir; estamos inmersos en una sociedad que nos empuja a solo ganar.

Entonces, es ahí cuando nos sentimos impotentes y desmotivados, porque parece que nuestros esfuerzos no son válidos, parece que cuando somos víctimas de una sociedad que, en lugar de apoyarnos y comprendernos nos invalida, no sabemos cómo sentirnos e intentamos huir en vez de afrontar. Así, en un día lluvioso, Takao y Yukari se conocen y en esos encuentros de lluvia, olvidan el peso de su sufrimiento.

Takao –un estudiante de 15 años– quiere ser zapatero, pero no toman en serio su anhelo; es un chiquillo que aún no sabe lo que quiere. Por su parte, Yukari –una profesora de secundaria– está desmotivada ante una vivencia que le ha mostrado la crueldad e injusticia humana. Takao y Yukari sin darse cuenta, comienzan a consolarse en los días de lluvia; son dos desconocidos que han revelado su vulnerabilidad humana a través del silencio.

©2013 CoMix Wave Films

Cuando somos adolescentes parece que podemos elegir cómo vivir nuestro futuro, pero no podemos defraudar a nuestros padres; debemos demostrarle al mundo que somos válidos; podemos juguetear un poco con la vida, pero debemos tener presente que en un abrir y cerrar de ojos todo se vuelve serio y urgente.

En cambio, cuando somos adultos debemos ser responsables de las consecuencias de nuestras decisiones; no podemos hacer pataletas; no podemos juguetear con un futuro que es ahora; no podemos ser contradictorios ni sintientes porque se supone que debemos ser racionales y calculadores.

Makoto Shinkai nos muestra a través de los ojos de Takao la inseguridad y la angustia de arriesgarse por un anhelo, de arriesgarse a vivir en contracorriente a lo impuesto, pero en Yukari nos revela el miedo de sentir en carne propia la injusticia, la contradicción humana, además de comprender que sus sensibilidades son suyas y de nadie más. Entonces, nos muestra un contraste de sentires, de decisiones y de vivencias que se conectan a través de la humanidad de cada uno; de destaparse las heridas mediante la aceptación y la compasión.    

No obstante, creemos que el amor es una chispa que aflora al instante, pero amar como vemos en Hana es una metamorfosis: cada experiencia, pensamiento y sentimiento sin importar si es buena o mala cuentan; no es una cuestión de sentir sólo sensaciones agradables. Así, vemos como Takao y Yukari a través del paso de los días, el silencio cómplice y la compañía sin pretensiones: son capaces de aliviar el sufrimiento del otro y ayudarse mutuamente a reconocerse como seres vulnerables, mediante el apoyo y el entendimiento.

©2013 CoMix Wave Films

Aquí, el amor desconoce de etiquetas, traspasa los acuerdos sociales que suponen deben cumplirse para sentir que pertenecemos. Tejer nuestro camino es generar puentes comunicativos y acuerdos que no perjudiquen al otro ni a nosotros mismos, tejer nuestro camino es arriesgarnos a vivir sin dejarnos dominar por el sufrimiento o el remordimiento desde el amor.




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Respuestas

    1. ¡Gracias por ser parte del sentir animado! 🤗

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  1. Avatar de Leon Aguilar Zorro
    Leon Aguilar Zorro

    Excelente, gracias por compartir y transportarnos a sentir y reflexionar esas experiencias que nos deja cada pelicula.

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    1. Gracias a ti por seguir en sintonía con el sentir animado y compartir tus reflexiones.

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