Se han equivocado de camino. El papá de Chihiro decide inspeccionar el misterioso túnel que no ha sido devorado por la naturaleza. Su hija Chihiro y su esposa lo acompañan, pero la inocente Chihiro tiene miedo, agarra con fuerza la mano de mamá: aquel ambiente misterioso y tranquilo esconde algo.

Cuántas veces nos atrevemos hacer algo sin pensar en lo que va a suceder después o cuántas veces nos atrevemos hacer algo por iniciativa propia. Estamos acostumbrados a esperar una señal que nos dé luz verde para dar el primer paso seguro a lo desconocido, pero qué pasa cuando no existe tal señal, cuándo debemos decidir por nosotros mismos.
Por ejemplo, Chihiro –aunque, todavía es una niña– comprende que sí no se atreve a salvar a quienes quiere con valentía y no se adapta a los sucesos que no puede rechazar: la soledad y la injusticia la acompañarán. Por tanto, decide confiar en ella misma y en sus capacidades. Entonces, las tan esperadas señales no están fuera de nosotros sino en nosotros mismos. Nadie puede vivir o solucionar por nosotros aquello que es parte de nuestra experiencia.

Atrevernos significa despertar el miedo en mayor o menor intensidad, porque no sabemos ante que nos enfrentamos. El miedo es una respuesta natural cuando estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort, pero el miedo se convierte en una carga pesada sí dejamos que elija por nosotros.
En ocasiones, nos avergonzamos de sentir miedo, ya sea por una cuestión de género o una cuestión de no mostrarnos débiles; sin embargo, no podemos ocultar lo que es parte de nuestra naturaleza sintiente. Es así, como Chihiro nos invita a entender el miedo, a encararlo porque cuando somos capaces de hacerlo nos liberamos de los prejuicios y las distorsiones mentales. Chihiro es capaz de adaptarse a su nueva realidad y enfrenta a Yubaba para salvar a sus papás junto con Haku quien la apoya.

La vida se teje por las decisiones que tomemos. La vida no es estática: la vida se mueve en cada paso, pensamiento, respiración que damos. Por tanto, cada sensación y emoción que experimentamos en determinadas situaciones, sean buenas o malas, pasan. Chihiro al confiar en sí misma es capaz de sortear el día a día con fortaleza, es capaz de ayudar y comprender a los demás en la medida en que cree en sí misma.
Sin embargo, atrevernos a vivir requiere de coraje y de perseverancia. No es una cuestión: de me atrevo, pero sí no me gusta renuncio; así es la vida y no se puede cambiar, aunque es verdad que no podemos modificar ciertos acuerdos sociales y culturales que alteran el sentir humano, está en nosotros mismos la decisión de tejer nuestro camino y determinar de qué modo nos afecta lo que no se puede modificar. Todo depende de cómo miremos las experiencias.
Los acontecimientos de Chihiro en un inicio fueron desfavorables, pero Hayao Miyazaki nos muestra una transformación maravillosa de una niña temerosa a una niña valiente, quien se atreve a salvar a su amigo y a sus padres. No se queja de su suerte sino se adapta y aprende de lo que vive.

Así, Hayao Miyazaki nos revela la importancia de confiar en nosotros mismos, de atrevernos a sentir y a vivir la vida sin obsesionarnos por controlarla. Las decisiones que tomemos, los caminos que tejamos no están libres de tormentas, pero aquellas tormentas son las que nos fortalecen y nos permiten convertir el miedo en un aliado.


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