Sin buscarlo, nos invaden recuerdos de una época de nuestra vida, recuerdos tristes o alegres; afloran cuando nos inquieta el futuro, cuando un suceso íntimo nos afecta o cuando entramos en modo reflexión sobre nuestras elecciones. Los recuerdos no aparecen ni por azar ni mucho menos intentan recriminarnos; sin embargo, no son tan fieles a la realidad que vivimos, porque se generan a partir de nuestras creencias y pensamientos, por lo tanto, si compartimos recuerdos con otros puede suceder que la forma en que se evoque ese recuerdo sea diferente.
Además, el recuerdo está conectado al sentir, a la manera en que interpretamos y entendemos lo que vivimos, entonces lo atesoramos dependiendo las sensaciones que nos genera o lo olvidamos, parece sencillo a simple vista, parece que nuestra historia puede contarse solo a través de sucesos agradables, pero ocurre que los momentos dolorosos o difíciles también hacen parte de nuestro recuerdo, porque fue ahí donde aprendimos a afrontar sentires incómodos, molestos y tristes, aunque no nos van a visitar tan seguido si la culpa, el arrepentimiento o la tristeza no lo acompañan.
Tu Xiaoyi regresa a su ciudad natal Lanxi luego de renunciar a su trabajo: los recuerdos afloran, en especial aquellos momentos de su último año de bachillerato; ese año a finales de los noventa que fue decisivo para su futuro donde experimentó nuevas emociones; un año con altibajos, deseos y frustraciones propios y tal vez necesarios de la adolescencia.

El Gaokao (examen de acceso a la universidad en China) no es tan relevante para el joven Tu Xiaoyi como lo es el dibujo, las historietas y pasar el tiempo con su amigo Huasheng; por casualidad o destino se acerca a su compañera Yao Zhetian, además entabla una peculiar amistad con su compañero problemático Qi Jingxuan; cada uno de ellos tiene a sus espaldas la presión de la sociedad, de los adultos, del futuro, parece que el comportamiento propio de la adolescencia no tiene cabida.

Se nos hace necesario recordar para comprender nuestro camino como un tejido complejo de elecciones, sentires y experiencias, un tejido vivo que tiene retrocesos y avances, aquello que hemos vivido tiene un efecto en nosotros. Así, al mirar en retrospectiva observamos que en ocasiones, nuestro ser visceral y testarudo actuó de manera egoísta e impulsiva; nos hizo alejarnos de personas y de momentos, porque nuestros juicios y suposiciones eran más importantes que comunicarse con el otro.
El ingenuo Tu Xiaoyi al observar desde lejos a Qi Jingxuan y Yao Zhetian se marcha rápidamente para no ser visto; cree que ha sido engañado por Qi Jingxuan, claro las veces que supuestamente lo ayudó para acercarse a ella, que lo apoyaba en su enamoramiento eran una burla; así que decide alejarse. Entonces, la ira y la frustración que experimenta Tu Xiaoyi lo empujan a perseguir su sueño de artista de historietas y para ello decide retirarse de la escuela.

Por su parte, Qi Jingxuan ha decidido convertirse en piloto y renuncia a las expectativas de su padre, intenta aclarar el malentendido con Tu Xiaoyi, pero no es posible. En cambio, Yao Zhetian decide no rebelarse sino que se resigna a seguir el camino que le trazó su madre, siendo una estudiante ejemplar, aunque experimente el dolor de un corazón roto.
El último año es un tejido de emociones intensas, de encontrar la propia voz para no temerle al futuro, de seguir adelante, aunque el dolor aparezca y los malentendidos abunden, pero en la ingenuidad de la adolescencia, en el descubrimiento de la personalidad y la sensibilidad: los cuatro jóvenes todavía están aprendiendo, todavía no comprenden que la intensidad de la emoción es pasajera, pero la confianza perdura.
Sí supiéramos que cada paso que damos, cada momento que vivimos es irrepetible y fugaz, tal vez no nos dejaríamos dominar por nuestro ser visceral e impulsivo, tal vez la tristeza, la culpa o el arrepentimiento no aparecerían. La manera en que interpretamos nuestro recuerdo varía con el tiempo, podemos cambiar nuestro juicio acerca de una persona, podemos ser más reflexivos con nosotros mismos.
Tu Xiaoyi sube al tren para perseguir su sueño y dejar atrás su ser ingenuo y adolescente, la libreta que tiene entre sus manos le revela: Qi Jingxuan no lo engañó, él alentó a su amigo a vivir, a arriesgarse, pero ya no podrá disculparse; se siente impotente, el tren avanza hacia el futuro dejando atrás lo conocido, sus caminos no se volverán a cruzar. Sin embargo, al regresar como artista del manhua a su ciudad natal cumple la promesa que tenía con Qi Jingxuan.

Cuando el pasado nos visita aparece en los momentos decisivos de la vida, pero no lo hace con la intención de reprocharnos o culparnos por nuestras elecciones y sentires, lo hace con la intención de que los recuerdos significativos y cálidos sean un salvavidas, una guía para volver a conectarnos con quienes somos; así no lo muestra Chao Xi en esta adaptación fílmica, recordamos para conectar con la historia que hemos tejido, con los vínculos que nos impulsaron a tener coraje, pero sobre todo a descubrir que nuestra historia es compartida.


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