El poder de las palabras

Basta decir algo para cambiar lo que vives. No es premeditado, no tiene la intención de molestar o incomodar, pero quien lo escucha, quien está contigo transforma su sentir: aquello que creías que era inofensivo e inocente puede convertirse en un malestar para el otro. Es complicado adivinar las experiencias y sentires del otro, es difícil adivinar cómo va a interpretar lo que dices. Entonces, cada vez que percibes una reacción desfavorable comienzas a silenciar lo que realmente querías expresar.

Te han enseñado de manera directa y no tan directa a elegir las palabras correctas en el momento correcto; es una cuestión social y cultural; es una cuestión donde las creencias compartidas se convierten en un recurso para generar y afianzar los vínculos afectivos con el otro. Por eso, puede convertirse en un desafío la manera en que te expresas y compartes tu sentir, experiencia; tal vez se vuelve un desafío angustiante e inseguro.   

Quizás, te parezca exagerado e incluso absurdo preocuparte por cómo el otro va a reaccionar cuando dices algo “sin filtro” o es una verdad para ti; sin embargo, el acto de comunicar es un acto compartido sin importar la edad; no es un acto deliberado o aislado donde solo importan tus sentires, tu vulnerabilidad, sino que también importa el sentir y la vulnerabilidad del otro. Por lo tanto, no es sencillo hablar de manera clara y franca, pero qué pasa cuando tus sensibilidades o tus pensamientos afloran y ya no hay marcha atrás y es tu momento, pero no es el del otro.

La pequeña Jun le cuenta a mamá que ha visto a papá salir del castillo con otra mujer, lo que desconoce la pequeña Jun es que ese castillo en la colina es un motel, entonces ese acto inocente se vuelve una revelación dolorosa, convirtiéndola en un ser culpable a los ojos de papá. Así, aparece el huevo de hada para silenciar su voz.

©2015 A-1 PICTURES

Han pasado varios años y ahora Jun es adolescente, pero no puede comunicarse con los demás, al intentar hablar experimenta sensaciones físicas desagradables; sin embargo, su mamá le reprocha su comportamiento, considera que su hija es una vergüenza y no entiende por qué tiene que inventarse historias infantiles con un huevo de hada.

Cuando discutes o cuando dices lo que sientes por causa de una emoción dolorosa sin medir las consecuencias de tus palabras: sientes que te liberas de aquello que te genera malestar, pero lo que dices no se borra y tal vez no se olvida, porque eso no depende de ti sino depende de cómo afecta a la otra persona desde su ser sintiente y vulnerable. Quizás para ti fue un pequeño reproche, unas cuantas palabras al azar, pero para la otra persona se convierte en una herida que alimenta la frustración, la angustia y la inseguridad.

Entonces, las palabras son complejos tejidos que se transforman o se mantienen en el tiempo. Le das forma a las palabras desde el momento en que las piensas, luego las verbalizas y cuando lo haces también lo estás comunicando a través de tu cuerpo, entonces transmites un mensaje donde el acto de comunicar es más complicado de lo que crees.

Así, aparece un término interesante dentro de la lengua japonesa: Kotodama (言霊) que puede traducirse “como el espíritu de las palabras”, un término conectado al sintoísmo* y el cual refiere que las palabras tienen su propia magia y poder, donde la forma en que la entonas y cómo la usas de acuerdo con la situación entran en juego, porque cuando hablas: eliges una palabra entre muchas y quizás, no sea por azar que la eliges.

Jun comprende que hablar implica lastimar al otro y que no vale la pena intentarlo, porque ese dolor fuerte en el estómago le recuerda la promesa con el huevo de hada. Pero, cuando debe participar en la creación de un musical y debe hacer equipo con otros compañeros: descubre que la música es un puente para poder comunicarse, para alejarse de aquellos pensamientos que la asfixian. El Kotodama (言霊) poco a poco va apareciendo de nuevo en la vida de Jun, la oscuridad que la cobijaba de pronto empieza a transformarse.

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Tal vez te ha sucedido que decides callar para no incomodar; decides distanciarte de los posibles puentes comunicativos para llegar al otro por miedo al rechazo, por miedo a generar malestar, por miedo a equivocarte. Sin embargo, la única manera para expresarte y para sentirte es a través de las palabras, es a través de ese tejido complejo que nos permite interpretar y comprender nuestra realidad, aunque pueda manifestarse de diferentes formas.

De vez en cuando, aunque no lo busques, aunque trates de cuidar lo que dices es imposible no incomodar o generar malestar en el otro en menor o mayor intensidad. Es difícil adivinar por aquello que está atravesando la persona en ese momento, es difícil adivinar su ser vulnerable, sus experiencias dolorosas, quizás sería más fácil saber con certeza cómo dirigirte al otro; no obstante, generar puentes comunicativos es complejo, es una ciencia que no es exacta que implica que estés dispuesto a mostrar tu vulnerabilidad y tu sentir.

De pronto, Jun siente que no puede ser la protagonista del musical, siente que ha vivido una mentira al descubrir que Takumi, su supuesto amigo, y Natsuki aún tienen sentimientos por el otro, entonces el día del estreno no aparece y se esconde en el castillo (el motel en la colina) donde todo inició. Takumi la encuentra y la hace confrontar con su dolor. Jun habla sin titubear de aquello que siente, el Kotodama (言霊) se convierte en un acto sincero; donde revela que la historia sobre el huevo de hada la inventó para no experimentar emociones no tan agradables que se dan a través de los vínculos afectivos, de las relaciones humanas.

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Cuando afrontas las creencias que has generado para no lastimar al otro y también para no lastimarte a ti, quizás descubras que el dolor y el miedo se convirtieron en tu refugio y lo seguiste alimentando aún, cuando las experiencias dolorosas que viviste ya no te acompañan. Así, Tatsuyuki Nagai y Mari Okada te muestran que la magia y el poder de las palabras reside en toda la contradicción y paradoja de tu humanidad.        

*Tradiciones, prácticas culturales y espirituales milenarias japonesas.




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