Un encuentro inesperado

Las clases terminan. Haru camina a casa junto con su amiga Hiromi. Nada parece extraño, pero Haru y su amiga advierten la posible tragedia al ver un gato cruzar la calle. Haru sin pensarlo corre a salvarlo. Su acto de valentía consigue llevar al gato al otro lado de la cera; no obstante, para su sorpresa el gato le agradece. Hasta ese momento, Haru desconocía que los gatos hablaban y tenían modales.

©2002 Studio Ghibli

En ocasiones, tenemos la oportunidad de vivir eventos fuera de lo común, eventos que no están dentro de la lógica humana, pero son increíbles por su naturaleza peculiar. Entonces, la emoción nos atrapa y nos deslumbra; nos dejamos seducir por lo extraordinario silenciando nuestro juicio. Entonces, para Haru es más sencillo: imaginar ser una reina gata pomposa que aceptar la naturaleza contradictoria y sintiente de la adolescencia.

Haru una joven enamoradiza no capta lo que sucederá si acepta ser la prometida del príncipe gato, por tanto, silencia su juicio y la emoción la guía. Sí dejamos que la emoción nos guie, debemos estar preparados para las posibles consecuencias porque nuestra naturaleza sintiente es cambiante. Puede que el suceso que vivamos en un momento determinado nos genere sensaciones agradables, pero ello no significa que siempre va a ser así.  

©2002 Studio Ghibli

Es así, como los eventos fuera de lo común pueden convertirse en experiencias frustrantes, porque sí la emoción nos guía corremos el riesgo de dejarnos llevar por las sensaciones del momento y la expectativa, entonces cuando el evento se acabe y afrontemos la realidad nos vamos a sentir desconcertados y confundidos. Sin embargo, esto no quiere decir que dejar fluir nuestra naturaleza sintiente sea perjudicial, al contrario, esto quiere decir que debemos ser conscientes con las experiencias que vivimos.

Entonces, Haru comprende que al no ser sincera consigo misma y con los demás: olvida su lugar en el mundo y debido a ello es secuestrada por el reino de los gatos y obligada a convertirse en uno, pero el barón llega al rescate. Por tanto, Hiroyuki Morita nos muestra la contradicción humana: somos dichosos al crear expectativas acerca de los eventos sorprendentes que vivimos, pero sufrimos cuando la expectativa no cuadra con la realidad.

Haru sueña con situaciones pintorescas cuando la persuaden de ser la prometida del príncipe gato, pero nunca pasa por su cabeza la responsabilidad que implica dicha posición entonces, cuando llega al reino gatuno se choca con una realidad diferente a la imaginada. Es importante, generar expectativas para motivarnos a interpretar, sentir y vivir una experiencia; sin embargo, debemos ser conscientes que la expectativa se genera a partir de lo que creemos y consideramos como seres sintientes.   

©2002 Studio Ghibli

En consecuencia, antes de dejarnos llevar por la emoción y la expectativa de aquello que vivimos como extraordinario, comprendamos que las experiencias no son ni sorprendentes ni horrorosas, es decir, en ella no aplican las etiquetas, sino nosotros como seres sintientes de acuerdo con nuestros aprendizajes se las colocamos. Por tanto, una experiencia tiene un sinfín de interpretaciones.




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