Recordar no es regresar al pasado para atormentarnos o para reprocharnos por aquello que pudo ser y no fue. Recordar no es volver a revivir los malestares emocionales para sentir que no hemos sanado, para pensar que seguimos en el mismo lugar. Por el contrario, recordar es el puente entre el presente y el pasado, que nos permite comprender nuestras decisiones y nuestras experiencias. Recordar es reconocer quienes somos y para donde vamos.
Por tanto, te invito a recordar la primera vez que sentiste la necesidad de ser escuchado o escuchada, pero en su lugar sentiste: recriminación, impotencia y enojo. Aunque, el miedo te controlaba alzaste tú voz para no callar, para no seguir guardando aquello que te dolía, molestaba o incomodaba. Quizás, te reprendieron, te insultaron o te ignoraron, pero algo en ti se transformó, porque lo que hiciste requería de valentía y de confianza.
Entonces, descubres la complejidad del sentir humano, porque, por un lado, tú estabas haciendo lo posible para que te escucharán de manera justa y honesta, pero por el otro, quien se suponía escuchaba, escuchaba según su experiencia, creencia y sentir.
Sin embargo, te frustraste porque pensaste que los sentires eran afines con el otro, pero resulta que es imposible vivir en una sociedad con sentires totalmente iguales. Así, dicha experiencia te permitió comprender que cada ser interpreta la vida según sus vivencias. Aunque, hay veces no lo aceptamos sino nos enojamos con ese otro: por qué no puede entenderlo, por qué le cuesta, por qué no lo acepta.
Por ejemplo, en Recuerdos del ayer: Taeko tiene un conflicto consigo misma, porque las decisiones que debe tomar no la afectan solo a ella, sino a su círculo familiar. Está indecisa, pero su ser de 10 años aparece y los recuerdos reviven el coraje olvidado para que pueda elegir su camino sin culpa, sin miedo.
Por otro lado, vemos en Porco Rosso: un ser cuyos recuerdos lo atormentan, vive como caza recompensas porque volar en el inmenso cielo es su definición de libertad; carga con la muerte de sus camaradas, pero no sigue el juego despiadado de la guerra. Entonces, para Porco recordar es no renunciar a sus principios, hacer lo correcto, aunque lo acusen de traidor.
Además, en Millennium Actress: Chiyoko está decidida a cumplir una promesa, una promesa que revive su juventud y adultez. Recordar para ella es necesario, porque puede volver a evocar la firmeza de convertirse en actriz para seguir a un amor no alcanzado y sentir la libertad de elegir.
Entonces, recordar para Taeko, Porco y Chiyoko implican sentires distintos, sentires que se tejen de acuerdo con la época en que viven y se generan según los códigos sociales y culturales de ese momento, pero el coraje es común a todos ellos: el coraje de alzar la voz acerca de sus elecciones, de sus formas de sentir y de pensar sin importar esa norma autoritaria, esa norma que en ocasiones, niega otras maneras de sentirse sin perjudicar al otro.
Por lo tanto, hoy es un día para recordar, recordar que hace un siglo la mujer alzó su voz para reconocerse y ser reconocida como un ser sintiente, social, histórico, cultural sin fronteras geográficas o de pensamiento. Recordamos a nuestras tatarabuelas, bisabuelas, abuelas y madres quienes alzaron su voz para vivirse y sentirse propias. Somos su continuación y sus esfuerzos nos han permitido comprender al otro sin prejuicio.
Desde el sentir el cine animado les invito a comprender los sentires de todos los seres sin importar el color de piel, el género, la edad o la nacionalidad. Hoy recordamos las hazañas que realizaron mujeres en su actuar cotidiano para ser reconocidas desde el discurso social, cultural e histórico.
Como seres compartimos el lenguaje que nos permite tejer puentes comunicativos para permanecer conectados; así, compartir sentires no es sentir igual al otro sino es aceptarlo y entender que en la finitud del mundo pueden coexistir infinidad de posibilidades para vivirse.


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