Hemos explorado sentires de personajes animados atemporales, quienes nos han permitido reflexionar y comprender que su sentir es el reflejo del sentir individual y colectivo. No podríamos decir con certeza que el arte no está permeado por nuestra humanidad, por tanto, es importante recalcar que las historias tejidas a través de seres animados parten desde la cultura y desde la experiencia de vivirse.
Sin embargo, debemos ser conscientes que los contenidos han venido cambiando de acuerdo con la demanda generacional. Ahora, podemos elegir cuando y como ver un filme, hasta se toman decisiones a partir de estadísticas para crear una historia atrapante, aquí, no quiero romantizar la idea de que todo tiempo pasado fue mejor o que son horrorosas las dinámicas de hoy sino, me pregunto dónde se deja el factor sorpresa, hasta qué punto la creatividad debe medirse.
Cuando pienso en todos los discursos que surgen o se transforman en el tiempo desde lo cultural hasta lo religioso, se me hace indispensable conectar lo social con lo sintiente de cada ser, porque de alguna manera cuando vemos una película, una serie o incluso leemos un libro, algo en nosotros se despierta ya sea por curiosidad o reflexión, por tanto, no podemos pasar por alto cómo los discursos nos muestran una perspectiva.
Por ejemplo, en muchos casos los contenidos de ahora refuerzan discursos: donde el dinero es sinónimo de poder, de dominación; donde el éxito es sinónimo de felicidad, de realización personal o donde el hombre es el ser más superior. Si bien es cierto, nos sumergimos en las creaciones audiovisuales para entretenernos es importante ser conscientes de lo que vemos, porque en definitiva también son recursos poderosos para entender nuestro sentir.
Por tanto, los invito a que sigamos explorando el sentir animado, el sentir de lo cotidiano reflejado en dos dimensiones y a seguir mirando aquello que nos reconforta, pero sobre todo a observar más allá de lo evidente, porque dependiendo desde el ángulo donde lo miremos el sentir de las cosas cambia sin importar su formato.


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